Historia de las fallas de Torrent, cuando el fuego se convirtió en identidad
Categoría: PyroFallas Etiquetas: Fallas, fallas de torrent, historia, Torrent, Torrente Fecha: 03/03/26
Hablar de la Historia de las fallas de Torrent no es simplemente repasar fechas. Es entender cómo una ciudad ha construido su carácter alrededor del fuego y de la pólvora, la crítica, la sátira y, sobre todo, la convivencia vecinal.
Torrent no adoptó las Fallas como una moda. Las hizo suyas. Y lo hizo a su manera.
Si uno rasca en la memoria colectiva del municipio, descubre que mucho antes de los grandes monumentos y las secciones especiales, ya existía algo profundamente arraigado: la necesidad de quemar aquello que molestaba, de señalar con ironía y de empezar de nuevo tras las cenizas.
Ahí empieza realmente la Historia de las fallas de Torrent.
Origen de las fallas de Torrent: la quema de los “pallassos” al monumento fallero
A finales del siglo XIX y principios del XX, mientras València capital consolidaba sus fallas tal y como las conocemos, en Torrent se mantenía viva una tradición popular muy particular: la quema de los llamados pallassos. Eran figuras hechas con paja y ropa vieja, colgadas en los barrios para criticar comportamientos del vecindario. Tenían algo de burla, algo de sátira… y mucho de desahogo colectivo.
Aquellos muñecos, que se quemaban en la víspera de San José, fueron el germen de lo que después se convertiría en la fiesta fallera torrentina.
Primera falla de Torrent
La primera falla documentada oficialmente en la ciudad aparece en 1900, plantada en el entorno del antiguo carrer del Pi. No era un monumento como los actuales. Era una escena, casi teatral, con carga política. Pero ya estaba ahí lo esencial: crítica, fuego y comunidad.
Ese es el verdadero punto de partida de la Historia de las fallas de Torrent.
El nacimiento de las primeras comisiones falleras en Torrent
Durante las primeras décadas del siglo XX las fallas aparecen y desaparecen, sin una estructura fija. Son iniciativas vecinales, familiares, casi espontáneas. Pero en 1942 se produce un momento clave: la creación de la primera comisión formal en la Plaça, junto a la Torre.
A partir de ahí, la fiesta empieza a organizarse.
En los años 40 y 50 se consolidan barrios falleros, surgen los primeros llibrets, aparecen las primeras falleras mayores y los monumentos evolucionan de escenas sencillas a composiciones más escultóricas. Torrent empieza a dotar a sus Fallas de una personalidad propia.
La Historia de las fallas de Torrent ya no es algo puntual: empieza a convertirse en tradición estable.

La tombà de les falles de Torrent: la noche que lo cambió todo
Pero la fiesta no tuvo un camino fácil.
El 18 de marzo de 1957 ocurre uno de los episodios más intensos y dolorosos de la memoria festiva local: la conocida como La tombà de les falles de Torrent.
Aquella noche, tras una serie de tensiones y altercados, los monumentos fueron derribados. La situación desembocó en la prohibición de la fiesta durante más de diez años.
La pólvora dejó de oler en marzo. Las calles se quedaron sin monumentos. Y parecía que la Historia de las fallas de Torrent se había detenido.
Pero solo parecía.
Espurnes falleres: cuando la llama nunca se apaga
Entre 1957 y 1967 la fiesta estuvo oficialmente prohibida. Sin embargo, como ocurre siempre en Torrent, la tradición no desapareció del todo.
Pequeñas fallas familiares, iniciativas discretas de barrio, alguna falleta improvisada… La llama seguía viva bajo la ceniza.
Esas “espurnes falleres” fueron fundamentales. Porque cuando en 1968 las autoridades vuelven a autorizar la celebración, la respuesta es inmediata. La ciudad estaba preparada.
1968: el renacer de la Historia de las fallas de Torrent
El año 1968 marca un antes y un después. Las fallas regresan oficialmente y el crecimiento es espectacular.
En apenas un par de años se multiplican las comisiones. Se refunda la Junta Local Fallera ye consolida la figura de la Fallera Mayor de Torrent. Se institucionalizan actos que hoy consideramos imprescindibles: la Crida, la Ofrenda, la Cavalcada del Ninot.
La ciudad vuelve a oler a pólvora.
Y en Torrent, cuando huele a pólvora, algo se despierta.
El crecimiento imparable: décadas de consolidación
Durante los años 80 y 90 la Historia de las fallas de Torrent entra en una etapa de madurez. Se crean nuevas comisiones, se profesionalizan los monumentos, aumentan los premios y se consolida una identidad fallera propia.
Ya no se trata solo de plantar una falla. Se trata de competir, de innovar, de emocionar.
Torrent deja de ser únicamente una ciudad con fallas para convertirse en una ciudad fallera.
Siglo XXI: reconocimiento y proyección
En el siglo XXI, las Fallas de Torrent dan un paso más.
Se crea un organismo autónomo para su gestión, se moderniza la estructura, se impulsan nuevas normativas y la fiesta adquiere reconocimiento oficial.
En 2015 son declaradas Fiesta de Interés Turístico Autonómico.
En 2016 reciben la consideración de Bien de Interés Cultural.
La Historia de las fallas de Torrent entra así en una etapa de consolidación institucional sin perder su esencia popular.
La pólvora como hilo conductor de la historia
Si algo une todos los capítulos de la Historia de las fallas de Torrent es la pólvora.
Desde aquellos primeros pallassos hasta las mascletàs actuales, el sonido de la traca ha acompañado cada renacer.
Y es que en Torrent la pólvora no es un complemento. Es parte del ritual. Parte del recuerdo. Parte de la emoción.
Por eso, cada año, cuando se acerca marzo, las familias empiezan a prepararse. Los barrios se organizan. Los niños esperan su primer petardo.
Y ahí es donde la tradición conecta con el presente.
La Historia de las fallas de Torrent se sigue escribiendo con La Petardería®
Hoy, Torrent cuenta con un tejido fallero sólido, activo y profundamente arraigado. Cada comisión aporta su personalidad. Y cada monumento cuenta su historia. Cada cremà es un cierre… y un nuevo comienzo.
Desde nuestra tienda de La Petardería en Torrent, vivimos cada campaña con esa misma emoción. Entendemos que vender pirotecnia recreativa aquí no es simplemente una actividad comercial.
Es formar parte de una tradición centenaria.
Es acompañar a quienes mantienen viva la Historia de las fallas de Torrent año tras año.
Cuando llega la noche de la cremà y el fuego vuelve a iluminar la Torre, uno entiende que esta historia no pertenece al pasado.
Pertenece al presente.
Y al próximo marzo.


